miércoles, junio 16
sábado, junio 12
Machinae Animatae
En 1889, Nietzche -saliendo de un hotel- ve un caballo y a su cochero que lo castiga con el látigo. Frente a los ojos de éste, se acerca al caballo, se abraza a su cuello y rompe en lágrimas.
En ese momento apareció su enfermedad mental, y de esa forma, le pide perdón al caballo en nombre de Descartes (quién había arrebatado el alma para el hombre, amo y señor de los animales).
Esto lo leí en un libro de Kundera. Páginas más tarde era yo el que me estremecía con la muerte de un canino, en la misma novela.
Y me acordé de como lloré cuando murió (sacrifiqué, como en la historia) mi perra, y como tengo el sueño recurrente de verla aparecer corriendo en el patio.
Y bueno, y ahí les dejo a mi Gata Mariana, chivo expiatorio de mi cariño a los animales (No va a faltar el comment que me acuse de zoofílico, lo sé, jejeje)



